Mostrando entradas con la etiqueta campeonato argentino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta campeonato argentino. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de noviembre de 2015

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE




POLO - Sin novedad en el frente
por Edmundo (Edy) Aguiar para ArquiNoticias GdMd

Sólo algún pequeño susto, solventado a tiempo, nos dejó la primera fecha del Argentino Abierto. Lo demás fue casi todo pura lógica matemática y lo que quedó por explicar fue casi lógica pura, es decir, filosofía.

El lunes, Alegría pagó la ausencia de Pablo Pieres y, a pesar de su notable remontada entre el cuarto chukker (perdía 10 a 5 y se puso 11 a 9) y el sexto (estaba 15 a 14 abajo), le faltaron las fuerzas al final y con la levantada de Merlos, que pareció sentir su regreso a Palermo, La Aguada terminó sometiendo a Alegría por 22 a 17. Pareció que La Aguada puede dar más. Pero fue un partidazo.

En cambio, La Dolfina no tuvo ningún contratiempo para ir imponiendo su poderío sobre Magual a lo largo del partido, lenta pero inexorablemente. Quizás al comienzo de la segunda mitad hayan estado un poco más contemplativos, aunque, tal vez haya sido sólo una sensación dada la clara ausencia de cualquier incertidumbre. Con el partido ya liquidado (18 a 7 final) un largo rato antes, al cierre del séptimo chukker Ribeiro de Andrade reemplazó por lesión a Stirling. En realidad, pareció más un gesto hacia el quinto hombre que una lesión seria. A todo esto, Adolfo Cambiaso llegó durante el partido a los 800 goles en Palermo. En cuanto a Magual, pareció que decidieron olvidarse del nombre del rival y dedicarse a jugar el polo que les gusta: divertirse primero y ganar luego, si se puede. Para aplaudir si uno está en las gradas, pero una especie de ruleta rusa. Igualmente encomiable; las grandes hazañas no son para los temerosos.

Al día siguiente Ellerstina demostró que todavía no encontró su ritmo, su andar perdido en algún lugar de Hurlingham y esto los lleva a imprecisiones y desencuentros que les complica el trabajo colectivo, el ensamble para que el equipo sea más que los cuatro jugadores, como debe ser. Al finalizar el cuarto chukker, el prometedor Washington iba arriba 7 a 6 y no parecía inmerecido.

La charla en los palenques en el descanso largo fue, por lo menos, motivadora. Ellerstina pareció salir con otro espíritu, más dispuesto a luchar. Y esto coincidió con una merma en el andar de Washington. Lo cierto es que el final sorprendió a Ellerstina con alguna tranquilidad en el juego (triunfó por 14 a 10) pero con muchas preguntas por responderse. Tal vez todavía estén masticando el sabor de la final de Hurlingham y esa idea les meta una presión extra. Aunque, por otra parte, el equipo dio la sensación de tener poco gol; entre Pablo, que todavía no encontró del todo su rol (ese que echa un poco de menos Alegría) y Nicolás sólo marcaron dos goles.

Ahora los esperan "los cuatro del Far West ", el Chapaleufú de los Heguy. Y ese no es un bocado fácil. Dos de ellos, Alberto y Eduardo están recorriendo su 30ª temporada en Palermo; entre los cuatro suman 17 títulos allí y 183 años, lo que se podría resumir como una montaña de experiencia, pero todavía con ganas de ganar. Contra Las Monjitas no estuvieron lejos; fue un partido duro, complicado, donde las diferencias etarias no se notaron en el juego. Pero Toccalino, al final, encontró la solución para el 17 a 15 antes de la campana. ¡Con cuidado, entonces, Ellerstina, que el viaje puede ser peligroso!

miércoles, 25 de noviembre de 2015

RUGBY - Campeonato Argentino: CAMBIO DE DUEÑO

RUGBY Campeonato Argentino: CAMBIO DE DUEÑO



   La selección de Buenos Aires volvió a lograr el título de campeón tras siete años de sequía, con una lluvia de tries (57 a 14) frente a su rival más duro, Tucumán, el campeón saliente. Pero el título pasó casi inadvertido en Buenos Aires pese a la contundencia de los resultados obtenidos hasta aquí por los porteños. Ni las entradas gratuitas, ni las buenas actuaciones anteriores despertaron interés. Apenas un puñado de espectadores (si quisiéramos exagerar un poco diríamos: "los familiares y amigos de los jugadores") presenciaron el partido.

   Es cierto que la selección de Buenos Aires, como local, hace muchos años que no es convocadora de multitudes y muchas veces hasta careció de espíritu de equipo, pero en su carácter de madre y padre (e hijo mayor) del rugby argentino debería poner siempre en este torneo el énfasis que parece haber puesto este año y que siempre le pone Tucumán. Tal vez haya contribuído a ello que la UAR, que estaba "buscándole la vuelta" al torneo desde hace años, parece haberla encontrado; en su formato y en sus fechas. Ya veremos si es cierto; porque la asistencia de espectadores fue tan pobre en Buenos Aires, como en Tucumán, Rosario o Mendoza, centros importantes del rugby argentino. Aunque sospechamos que la RWC tuvo alguna influencia por su cercanía y su calidad, y la pobreza local de los partidos terminó dándole la razón a los remisos.
   En cuanto al partido, poco menos que una final, entre el campeón vigente y el aspirante más serio, casi no fue tal. Buenos Aires fue, de principio a fin, el que proponía, el que atacaba, y Tucumán se sometió a defenderse -con muchos errores- y mostrar las garras de tanto en tanto, pero fallando, casi siempre, en la definición. El arma principal a favor de los porteños fue la enorme diferencia en capacidad ofensiva de su línea de backs y, consecuentemente, el juego desplegado al que se sumaron naturalmente sus terceras líneas y, como consecuencia, el resto de sus delanteros para utilizar una y otra vez todo el ancho del campo. Buenos Aires fue el único equipo que mostró algo parecido a lo que habíamos visto unas semanas atrás en la Copa del Mundo: rugby bien planeado, bien entrenado y bien ejecutado.
   En los otros dos partidos de la fecha, Rosario obtuvo un predecible triunfo frente al alicaído Cuyo (39 a 19) que lo puso a salvo de la posibilidad de descenso que acechaba por allí. El resultado condenó a los mendocinos, que no levantan cabeza, a tener que viajar a Salta a tratar de vender caro su pellejo en un partido donde el que pierda desciende. Salta cayó en Córdoba claramente (48 a 13) pero dejó dos cosas en claro: es el único equipo (además de Buenos Aires) que mostró algunas ideas modernas en su rugby y ahora deberá hacer pesar más sus ideas mejorando su pobre condición física. El primer tiempo había finalizado con Córdoba arriba por 14-13, pero luego Salta se derrumbó. Le había ganado a Rosario en la primera fecha, pero aquello, creemos, fue un descuido provocado por exceso de confianza rosarina.
   La última fecha le da a los rosarinos la posibilidad de "salvar el honor" recibiendo en su casa a Buenos Aires, aunque ya está todo dicho; Buenos Aires es el campeón 2015 y Rosario quedó fuera de la posibilidad de descender. En los otros partidos Tucumán recibe a Córdoba, dos aspirantes al título en las previas que aspiran ahora al segundo lugar (que quedará para el que gane) y a los tucumanos le dará la posibilidad de recuperar su orgullo, que quedó algo maltrecho en Buenos Aires. En Salta, locales y mendocinos juegan a "el que gana se salva, el que pierde desciende". Linda fecha para estar atento.